Capítulo 1: Café sin azúcar
Tú, probablemente sepas lo que es el amor, o al menos lo que es la amistad. Son sentimientos que surgen, me atrevo a decir, producto de un licuado de ideas que se van batiendo en nuestro cerebro. Ideas como "me ayudó a ponerle la cadena a mi bicicleta", "fuimos a jugar al parque y me divertí mucho", "fue el primero en felicitarme en mi cumpleaños", "siempre está cuando lo necesito"..."Quisiera matar a ese infeliz". En realidad, quisiera no haber susurrado esa frase la otra noche. Soy una mala persona, y no es que esté muy orgulloso de ello. Para serte honesto, admito ser malo, pero no porque quiera serlo, sino porque no me doy cuenta.
Perdón, no te dije mi nombre, soy Alejandro... o Ale, como me dicen todos. Como sea, tengo que irme, nos vemos después. Un gusto conocerte._
~ ~ ~
Aquel día era soleado, pero fresco. "Que nostálgia", pensó Ale, mientras caminaba por esas veredas anchas de la plaza principal. Es un paisaje muy bonito, sobre todo ahora en otoño... Bueno, menos para Ale, que no perdía tiempo en fijarse en detalles. Como siempre que transitaba por la ciudad, iba concentrado en el destino y objetivo que a él le importaban, la cafetería de "Le Caffé con Leché". Hey! Sí existe, algún día se las enseñaré...
Ale entró e inmediatamente disminuyó su marcha. La puerta hizo un gran estruendo al abrirse sumado al tintilleo de unas campaniñas que colgaban en la entrada. Nadie se inmutó, adentro la gente charlaba y había bastante revuelo en las mesas entre ruidos de tazas y cubiertos.
Ale se detuvo. Ya estaba donde quería, solo faltaba la persona con la que había quedado. Miró rápido por las mesas, para ver si encontraba a alguien conocido. De repente comenzó a sentir la calidez del lugar, como un calorcito que iban desde la punta de los dedos de los pies y de las manos hacia sus mejillas. Miró por una ventanita, a la que le pasó la mano porque estaba empañada, para ver si su compañero estaba llegando. Desde adentro, la plaza, el cielo y el cemento parecían mucho más fríos que cuando él estaba afuera.
Sacó su celular y miró la hora. Las 9:02 am, había llegado muy puntual. La puerta se abrió haciendo ese estruendo mismo estruendo que cuando él entró. La gente, como ya dije estaba acostumbrada y entretenida con otras cosas tanto que ni le prestaba atención, pero Ale no. Él se sobresaltó, seguramente porque justamente estaba parado al lado de la misma. Cuando giró su cabeza, vió la figura de quien esperaba ver. Un chico alto, de tez blanca, bien parado y enérgico. Pero cuando éste se quitó el gorro y dejó ver una mata rubia, nuestro amigo supo que no era la persona que esperaba.
Se sonrojó y miró al piso. "Ese tonto no puede ser más impuntual" murmuró, como una excusa que nadie le pidió.
- Ale! Por fin llegaste!
- Ale! Por fin llegaste!
Alejandro giró su cabeza, esta vez hacia su izquierda. Allí estaba él, el chico alto, enérgico, de buena postura, tez blanca y cabello negro, llamado...
- Matias?
- Recién te ví. Ya casi no escucho la puerta, es decir, uno se acostumbra estando aquí adentro a no prestarle atención.
- Dónde estabas? - preguntó tratando de disimular su sorpresa, para que no se diera cuenta que lo estuvo buscando y no lo encontró.
- Detrás de aquellos pilares. Vine temprano para guardar ese lugar. Este café se llena muy rápido...
Ambos chicos fueron hacia la mesita que parecía aislada de todo el mundo. Al entrar en lo que parecía una especie de habitación, el ruido se calmó, como cuando se le baja de golpe el volumen a la radio o al televisor.
(continúa...)
(continúa...)
Etto... me quedé con la intriga x.x
ResponderEliminarYa sigo, es la parte uno del capítulo uno TwT si no es esta semana, la otra el mismo día :v
EliminarGracias por pasar.